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Negacionismos

Negacionismos

Publicado por  en en Reforma – Columna semanal

La corrupción no se combate negándola sino entendiéndola y atacándola de frente. Preparémonos para enfrentar la ofensiva que se viene contra los bosques y el suelo capitalinos.

Si existiera un concurso internacional sobre la negación, los políticos mexicanos serían campeones. Los priistas, panistas y verdes andan en procesión lanzando cánticos e incienso a una reforma energética llena de gracia, sin jamás mencionar que fue gestada y parida en la corrupción. Perredistas como Dolores Padierna o Jesús Zambrano reaccionan condenándola por ser parte de la “corrupción generalizada” pero no hacen nada para combatirla donde gobiernan. El ejemplo más prístino es el Distrito Federal.

Causó roncha la encuesta del Grupo REFORMA sobre la estrepitosa caída en la aprobación de Miguel Ángel Mancera, quien la explicó por los cambios en el Hoy no Circula. La medida impactó, pero el jefe de Gobierno nada dijo sobre el peso de la corrupción en el desencanto con él. Al 75% de los ciudadanos y al 88% de los líderes les disgusta la forma en que el gobierno de Mancera combate la corrupción. Es la variable peor evaluada y resulta incomprensible la pachorra (e.g. indolencia) del jefe de Gobierno.

El trazo de las ciudades mexicanas debe mucho a la corrupción. Hacerse de unos terrenitos en zona prohibida para fraccionarlos o construir seis pisos donde se permiten dos ha sido una forma rápida de allegarse recursos para el dispendio o la carrera política. Los gobiernos perredistas han tolerado esas prácticas invocando el “interés social” en dos situaciones diferentes pero complementarias.

La primera es tolerando la destrucción de los bosques del sur. La mancha de cemento ha crecido incontenible por los rumbos de Milpa Alta, Álvaro Obregón y Cuajimalpa. El área natural protegida Parque Nacional Fuentes Brotantes de Tlalpan (la delegación más afectada) tenía 129 hectáreas y sólo le quedan unas 8 (cifras de la delegación Tlalpan). Quienes invaden pagan el favor animando mítines y votando por quienes dominan el partido del sol azteca. En el cambalache también entran las pacas de billetes.

También han recurrido al “interés social” para justificar cambios en el uso de suelo. Para eso sirvió la depredadora Norma 26 (ahora interrumpida) y para eso servirán las Normas 30 y 31 en caso de ser aprobadas. Tras esas normas está una telaraña de corrupción tejida por los “desarrolladores”, las delegaciones, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi), cuyo titular es nombrado por el jefe de Gobierno.

El desorden urbanístico alimenta un creciente movimiento vecinal que se defiende como puede pese a la indiferencia que recibe de los partidos políticos. Quien ocupa teóricamente esa trinchera, el Verde Ecologista, se dedica, más bien, a todo tipo de negocios amparándose en la indolencia (e.g. pachorra) de las autoridades electorales. Los otros partidos hablan de urbanismo sin involucrarse hasta ahora.

¿Cuál será el impacto de la irrupción del Movimiento Regeneración Nacional en esta problemática específica? Según otra encuesta del Grupo REFORMA, Morena ya tiene 14% de la intención del voto capitalino. Las tribus perredistas defenderán con prebendas y regalos sus clientelas y se apalancarán en el suelo capitalino que ha sido siempre la caja chica de los políticos. ¿Combatirá Morena a la corrupción asociada al urbanismo salvaje?

Si la izquierda partidista quiere ser tomada en serio, no basta con condenar la corrupción del PRI, el PAN y el Verde. Tienen que demostrar su congruencia en la capital. La ciudadanía consciente y organizada debe señalar a los políticos tolerantes de, o hundidos en, la corrupción. Limpiemos a la capital de corrupción para contribuir a la dignificación urgente de la política nacional.

LA MISCELÁNEA

El Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) es una organización seria que ha documentado el compromiso selectivo con los derechos humanos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. La CNDH emitió una recomendación sobre la inadecuada atención médica a una mujer indígena embarazada. Sin embargo, no lo informó a los involucrados ni a sus representantes legales a quienes impidió consultar el expediente. Historias como estas deberían ser tomadas en cuenta por los senadores que decidirán sobre la reelección de Raúl Plascencia como presidente de la CNDH. El descuido y la negligencia son otras formas de corrupción.

En mi página puede consultarse el texto de Regina Tamés y la recomendación de la CNDH.

 

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