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Estado de la Cultura de la Legalidad en México

corrupcion

Manuel Alejandro Guerrero y Martha Lizbeth Palacios

El consenso es indispensable para que las instituciones políticas persistan en el tiempo, para generar derecho, y para generar legitimidad, con ello se forma la base de la predictibilidad de las instituciones, lo cual genera confianza, un valor indispensable para alcanzar la cohesión social. Cuando no existe consenso en el proceso de creación o de aplicación de leyes, cuando no se aplican con el espíritu con el cual fueron concebidas, cuando las leyes son complejas y obscuras es difícil alcanzar los niveles de obediencia, conformidad y participación social que son indispensables para una socialización jurídica. Si bien aún es posible mantener el orden, en situaciones donde existe un bajo nivel de legitimidad y de conformidad frente al entramado legal e institucional la gobernabilidad se vuelve frágil y se corre el riesgo de gobernar mediante la sanción, en vez de sancionar las desviaciones.

No se puede soslayar que, en el largo plazo, la existencia del Estado está condicionada a la aceptación de las normas de conducta y las instituciones tanto por parte de la sociedad, como de las élites, es decir cuando existe consenso y legitimidad. En este sentido, el derecho tiene la función de formalizar y regular las relaciones de poder con la finalidad de alcanzar un nivel de estabilidad y orden social; desde la sociología se ha visto al derecho como un instrumento que permite explicar la naturaleza de los grupos que buscan que sus intereses prevalezcan y para ello crean, mantienen, controlan e integran las instituciones políticas. Es verdad que las leyes y las instituciones políticas en gran medida refleja determinada distribución del poder y de recursos en una sociedad, pero para que prevalezca en el tiempo es necesario que goce de legitimidad y consenso general.

Es aquí donde entra en juego la importancia de una cultura de la legalidad que se sustenta tanto en la existencia de acciones cotidianas y efectivas que procuren la difusión del conocimiento de la legalidad entre la población con el fin de mantener las actitudes favorables al consenso frente a lo legal, como en transformaciones de mediano y largo plazo que generen la natural aceptación de la legalidad como el canal legítimo para encauzar la vida social. En cuanto al corto plazo, como se verá más adelante, se insiste, por un lado en la generación de acciones para mejorar el conocimiento y el acceso de la población en relación con derechos, obligaciones, marcos normativos generales y procedimientos administrativos; es decir, que el derecho y la ley sean accesibles a la población –al menos al mayor número posible. Por el otro, también se sugieren acciones que refuercen dos aspectos centrales en la consolidación de una cultura de la legalidad: que la ley se aplica a todos sin discriminación, ni privilegios y que la ley procura el beneficio de la población en general.

Esta sección será un espacio que ofrece reflexiones sobre tres aspectos: primero, discutir ¿Qué es la cultura de la legalidad?, con objeto de delinear un concepto de manera general. También hablaremos sobre los modelos teóricos desde los cuales se ha discutido el concepto y desde luego propondremos algunas ideas acerca de  por qué es necesario contar con una cultura de la legalidad en una sociedad.

El segundo aspecto será una revisión del Estado de la cultura de la legalidad en México, a partir de los datos sobre la percepción que se tiene en México acerca de la aplicación de la ley en distintos niveles.

El tercer aspecto, Recomendaciones para una política de fomento a la cultura de la legalidad, ofrece algunas ideas planteadas por expertos sobre cómo se puede facilitar la socialización de una cultura de la legalidad entre la población y también sobre qué acciones debe llevar a cabo el  Estado para favorecer  la aplicación de la ley de forma más equitativa.

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